Sonia Bejarano

Sonia Bejarano
Sonia in King Canyons - Australia 09

sábado, 29 de enero de 2011

Cuando te “adaptas” al sistema.

Y no estoy dotando precisamente de una connotación positiva a la palabra “adaptar”. Es de ser inteligente dicho proceso de adaptación pero no cuando esa “adaptación” conlleva sometimiento o encajar en el hueco para ti destinado sin abrir la boca.
Todo esto surge tras una conversación con un amigo; me comentaba, en referencia a los casos de doping, que debería plantearse seriamente el que se demandara a dichos “culpables” por fraude y de forma personal y directa por aquello que directamente te roba (ya que su plaza o beca se la quita a otro atleta). Llegábamos a la conclusión de la improbabilidad de que se diera tal situación porque nadie sacaría ganas para eso (un caso perdido), a lo sumo algún joven recién titulado, me decía, no alguien mayor ya acomodado. Pero ahora entra aquí mi opinión personal: ¿Realmente, un recién titulado que esta buscando ponerse a trabajar donde sea, de lo que sea pero sin llamar mucho la atención para “ir metiendo cabeza”, va a exponerse a una difícil tarea? Creo que los patrones están cambiando y resulta que es a partir de los 45 cuando muchos empiezan a no tener pelos en la lengua y salirse del molde, aunque creo que quizá ellos nunca lo tuvieron, si bien es cierto que en alguna ocasión no les quedara más remedio que “apechugar” para sacar adelante, no su vida, sino la de los suyos, aquellos que aun aprendiendo a morderse los labios siguen viendo las cosas como son, sin los matices en los que intentan centrar nuestra atención para así desviarla.

A todo esto y sin saber muy bien cómo crear un hilo conductor con el párrafo siguiente, me gustaría centrarme en el trato que recibe una persona sancionada por doping. “No pasa nada”. Se les deja un año sin competir y asunto zanjado. Luego además hasta se les dará un cargo público y jamás se mencionará o no se permitirá que se mencione ese episodio. Y los desalmados seremos los que tenemos la ética de no usar los métodos prohibidos, los que les señalamos por haber estafado en un intento de autojusticia por nuestra parte. Podrán rebajarle a algún culpable la pena y me lo tendré que tragar pero lo que es, es y no intenten convencerme de lo contrario.
Tengo un amigo que tuvo problemas con las drogas, eso si es un problema y a esa gente no se le ayuda lo necesario. Produce rechazo en la sociedad. No se nos puede echar nada en cara (o igual sí), ni sabemos llegar a ese problema ni podemos, fuentes de conflictos.
Un amigo ha luchado duro contra este problema, contra sí mismo por salir del mono y contra la sociedad por buscarse su hueco que finalmente ha logrado y sigue lográndose viviendo al límite cada momento, en revancha a todos esos años que perdió, que la droga le robó. Tuvo una oportunidad y la cogió. Cuento esto porque, a una persona que le ha costado mucho “reengancharse” al ritmo de la sociedad actual, le cuesta trabajo que se perdone su pasado, que actúa como una lápida sobre él. Sin embargo otros delitos quedan impunes y/o perdonados. Por mucho que pudiera haber robado mi amigo en aquellas lejanas andanzas creo que fue bastante menos de lo que muchos “casos de positivo” han robado. Sobre todo es la actitud frente al tema por parte de la sociedad. Apedreamos al yonki mientras que con el que se dopa utilizamos una especie de olvido selectivo. No olvidemos, un dogrodependiente es un enfermo y hay que ayudarle, una persona que se dopa es un tramposo.

Quizá sea lo expuesto demasiado duro y peque de demagógico. No hago alusiones a casos concretos sino a la situación general, al panorama reinante según mi punto de vista. No voy a señalar de por vida a los que hayan cometido estas faltas, ni mucho menos, y no trasciende a lo personal, es profesional. Creo que hay un castigo que cumplir que parece insuficiente y una actitud un tanto difusa ante la materia.

sábado, 8 de enero de 2011

Adiós Ramón (simplemente un pequeño relato).

Silvia apenas acababa de cumplir 8 años. Cada día acudía al colegio en compañía de su hermano que iba 2 cursos por encima de ella, esa era la razón fundamental por la que Darío la obligaba a separarse de él unos cuantos metros antes de cruzar la verja de la entrada.
Esa tarde de martes, poco después de haber empezado la clase de lengua y aún con los juegos de después de comer rondando por su cabeza, llamaron a la puerta. La señorita Úbeda tras haberse excusado por la interrupción de las lecciones y mirando fijamente a la tutora, pidió permiso para que Silvia saliera. Mientras la niña se dirigía hacia la puerta no paraba de preguntarse en qué lío se habría metido porque no recordaba haber hecho algo malo salvo aquella vez que anduvo explorando los jardines vallados de la escuela o aquella otra cuando utilizó el ascensor cuando únicamente se permitía su uso al profesorado o cuando.. y sus pensamientos inmediatamente volvieron a esa tarde de martes al ver a su hermano Darío en el pasillo, esperándola con la cabeza gacha.
-“Verás Silvia..”- Trataba de empezar a explicarse la señorita Úbeda, -.. el señor Ramón.. ya no está con nosotros..-

Darío seguía concentrado en sus zapatos y Silvia reprimía unas lágrimas que no pasarían inadvertidas a la señoría Úbeda. Silvia nunca lloraba, bueno, excepto cuando Darío la llamaba mocosa o cuando se peleaba con ella pero incluso entonces intentaba evitar llorar delante de los mayores, no quería que los adultos no la tomaran en serio. Pidió entonces permiso para ir al baño antes de volver a entrar en clase a recoger sus cosas y así poder disimular el llanto pero a pesar de todo su esfuerzo, sus hipos se iban escuchando mientras recorría los escasos metros que la separaban de su improvisado refugio.

Sólo varios años después de este acontecimiento, Silvia lograría entender por qué sus padres no fueron a recogerlos aquella tarde al colegio y por qué no fueron ellos los que le dieron la noticia. Lo que no logra recordar es dónde pasaron ella y su hermano el resto de la tarde y quien les fue a buscar, seguramente sería uno de sus tíos pero todo aquello quedó borrado de su memoria, todo excepto el recuerdo de una mano, la de Darío que apretaba la suya con tanta fuerza que incluso no podía pensar en otra cosa que no fuera en el deseo de que la aflojase un poco. Sabía que Darío la quería mucho, aunque se burlaba de ella cuando se quedaban solos jamás permitía que otros niños se metieran con ella en el patio y nunca tenía miedo de pelearse con otros incluso más grandes que él, siempre trataba de protegerla pero ahora él también estaba asustado, tanto como ella.

Quizás fue durante ese trayecto cuando Silvia empezó a pensar en Ramón, se dio cuenta de que hasta ese momento no había pensado en él realmente, no había pensado en si a Ramón le dolió o no irse, cuáles habrían sido sus últimos pensamientos o si se habría acordado de ella. Desde que supo lo ocurrido sólo había llorado por lástima hacía ella misma, era cierto que Ramón ya no iba a recoger a los hermanos a la escuela, que ya no iba cargado con sus extravangantes pero exquisitos bocadillos de sardinas, que no jugaban a las damas ni les contaba historietas descabelladas pero aún así sabía que le echaría mucho de menos, era el único al que podía acudir llorando sin tener que fingir ser fuerte cuando Darío la asustaba y ahora ya no estaba. Hacía mucho desde la última vez que fue a visitarle pero es que no le gustaba su nuevo hogar, ya no vivía en su vieja casa de siempre donde se hartaba de jugar sola o con Darío en el zaguán sino que ahora, Ramón dormía en la misma habitación con otro viejecito. Todo eso hacía imposible que Silvia pudiera mantener esa relación especial que habían llevado hasta entonces, nunca estaban ellos dos a solas para que le contara sus relatos, ya no podía mostrarse espontánea porque había más gente delante.

Y así, recordó cuándo fue la última vez que corrió llorando a su regazo y Ramón la alzó y la sentó en su regazo calmándola, fue entonces cuando la llamó Marcela y aunque alarmada por tal despiste, no le corrigió. Ya por la noche, mientras su madre la preparaba para irse a dormir Silvia le preguntó quien era Marcela y por qué Ramón la había llamado así cuando ella era su única nieta, era más, su nieta favorita. Alcanzó a ver un atisbo de preocupación en la mirada de su madre pero ésta trató de tranquilizarla con una excusa. Muy poco tiempo después, el abuelo ingresó en esa residencia a la que Silvia no le gustaba irle a visitar. En una de esas pocas veces, Ramón no la reconoció, hecho que no le pasó inadvertido a pesar de que su padre tratara de salvar la situación susurrándole –“Aquí viene Silvia, su nieta favorita”.
Silvia sintió un escalofrío al recordar ese episodio y se avergonzó del rencor que había sentido ante el hecho de que su abuelo no la reconociera, pensó que ya no la quería. Ahora sin embargo, desearía que siguiera en esa residencia para que ella pudiera irle a visitar cuando deseara, al menos para ir corriendo a decirle que le quería mucho y que siempre siempre sería su abuelo favorito. Ya era tarde y Silvia no pudo despedirse, sus padres no le permitieron siquiera ir al cementerio pues no era ése un lugar para los niños, los niños tenían que divertirse, reír y correr y no estar en lugares en los que nada se les había perdido.

Hoy y todavía, Silvia habla poco de Ramón, quizás por no aburrir a los demás o porque no siempre viene al hilo de la conversación pero sigue conversando con él, a solas, le manda mensajes sinceros desde muy adentro y a veces incluso aparece en sus sueños. Esos días entonces se levantará reflexiva pues el pasado la remueve por dentro pero aún así se sentirá satisfecha de seguir manteniendo vivo a Ramón a través de sus recuerdos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Y cómo se explica lo que no tiene explicación

Hace varios días se publicó una noticia que todos con más o menos recelo esperábamos que terminaría por ocurrir:http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/12/ciencia/1281611970.html , se trata de la construcción de una carretera cuyo proyecto abarca regiones de Kenia y Tanzania. La información podéis leerla en este enlace y otros de la web, los puntos más destacados.. pues que los emblemáticos parques nacionales del Serengeti (Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1981) en Tanzania y la reserva Masai Mara en Kenia serán perturbadas por una obra ya aprobada y que se llevará a cabo posiblemente en 2012. Todos estamos acostumbrados a ver la “gran migración” anual, de ñus entre otros animales como cebras y gacelas pero la de ñus caracterizada por lo impresionante en número de miembros y por la crudeza de las imágenes registradas en documentales que todos en más de una ocasión hemos visto, es la más significativa. En julio estos animales dejan atrás la sequía del parque tanzano en busca de pastos más húmedos en Kenia para regresar de nuevo en octubre al Serengeti.



Cualquiera con un poco de sentido común o al menos con conocimientos básicos de ecología se dará cuenta de la barrera que supone la construcción de dicha carretera para el tránsito de animales. Organismos internacionales se oponen firmemente a dicho proyecto pero el gobierno tanzano afirma la necesidad e inocuidad del mismo.

Como muchos soy una más en desacuerdo con tal proyecto, si de mí dependiera apenas se habría alcanzado hoy día cierto grado de progreso/evolución (cómo me duele cada nueva carretera construida, significa menos terreno natural aunque soy la primera beneficiaria de las mismas dado que viajo con bastante asiduidad). Hay una dualidad conservación de medio ambiente/ desarrollo-progreso que no hemos alcanzado a equilibrar. No queremos que construyan una carretera en el Serengeti pero aceptamos que cada año destruyan hectáreas de nuestra península en pro de mejores comunicaciones, más rápidas más seguras.. quizás más destructoras del medio natural y rural (esto da para un amplio debate). El progreso avanza en una dirección una vez se supone se tienen en consideración aspectos tan importantes pero más dificilmente cuantificables que el económico o socioeconómico, sistemas demográficos, fauna, flora, geología, geomorfología, enfoque del proyecto, alcance, ruidos, identificación de impactos, evaluación, sistemas de vigilancia y control.. El impacto que provocamos con nuestro desarrollo será siempre relativo e inversamente proporcional a la ganancia económica asociada, es triste pero ¿Cuántas alternativas han sido desestimadas ante la alarma de grupos ecologistas? Conozco pocas. De un modo u otro se termina materializando el proyecto, con medidas preventivas o correctoras en un lapso de tiempo u otro pero es cuestión de tiempo.



No nos llevemos las manos a la cabeza ante lo que es para nosotros una aberración contra la naturaleza cuando aquí ya hemos dejado que pasara esto antes, qué hay que decir del oso, del lince, del lobo.. Es la misma lucha en cada lugar pero claro, en nuestro caso es diferente, las necesidades son relativas nos diremos y quizás pretendamos conservar en otras regiones esa naturaleza que se hemos perdido en la nuestra. Eso tiene un precio, dado que sólo en términos económicos parecemos entendernos. Ellos no pueden construir porque en occidente no queremos pero afirman necesitarlo para avanzar en su evolución (que puede que sea un modelo de evolución similar al nuestro, esperemos que no).

El debate está sobre la mesa, el tiempo corre y en nuestras manos está otra vez la decisión de modelar a nuestro antojo una tierra en la que vivimos y de la que nos hemos adueñado.. temporalmente.

viernes, 29 de octubre de 2010

Aguas revueltas



Muchos se quejan de que no nos enseñan a vivir, que nadie nos enseña a gestionar nuestros sentimientos ni a enfrentarnos a la vida, que esas cosas no se enseñan en el colegio y son las lecciones de la vida las que dirigen tu evolución personal. Esta evolución parece pues dejada a la deriva.

Es cierto que muchas veces no sabemos digerir nuestras alegrías-tristezas, triunfos-fracasos, rupturas y pérdidas o aprender a disfrutar de nuevo, sin la resaca del pasado, aquello que se nos ofrece nuevamente. Parece que todo esto es un aprendizaje inherente al humano y nos encontramos con que muchos de estos hechos duelen y no estamos preparados porque nadie nos dijo que así fuera. Da igual al fin y al cabo la edad, los sentimientos embriagan sin distinción y parece que el más sabio es el que aprende a navegar con marejada, dejándose mecer por la corriente en lugar de luchar contra ella hasta que escampe. El espíritu se revuelve a menudo, es un hecho pasajero que nos indica que estamos vivos, el peligro es no saber manejar esa situación que supongo nos acompañará de forma perpetua.



A veces es difícil enfrentar lo que acontece, más en la medida que empezamos a desnaturalizarnos, quiero decir que nuestra sociedad tendiendo a alejarse de la naturaleza parece cada vez más estática y hermética a alteraciones exógenas, los cambios forman parte de la vida sólo en la medida que nosotros los propongamos y por eso nos resulta difícil el proceso de asimilación y adaptación a aquello que no elegimos, provocando así estados de malhumor, enfado, rencor o frustración hasta que gracias a algún proceso interno logramos asimilar y adaptarnos a la nueva situación. ¿Cómo ocurre esto? ¿Qué estrategias sigue cada uno para dar con su plenitud? Imagino que simplemente será ser consciente que existen altibajos, aceptar y disfrutar y sobre todo expresar a los que nos acompañan lo que sentimos pues no hay mejor forma de unión entre nosotros.



Sinceramente pensando en todo esto se pierde un tiempo precioso que deberíamos dedicarnos a nosotros, al disfrute pero últimamente veo cambios que afectan a gente de alrededor y no puedo por menos que pararme a observar un rato y aplicarme también esto a mí misma.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Trabajo bien hecho

El sábado hice un despertar de agua. Disfruté mucho nadando seguido unos 2mil metros y luego aprendiendo cositas nuevas de técnica de agua dirigida por mi primo Rául Martín Bejarano, el que fue entrenador y precursor del club natación Delfines de Cáceres (http://www.natacioncaceres.com) actual director del centro de tecnificación Ciudad Deportiva de Cáceres. Esa mañana estábamos Lola Martinez (ex nadadora que con asiduidad se colaba entre las mejores en las finales o finales B de los campeonatos de España en 50, 100 y 200 espalda, aunque actualmente ha sucumbido ante el triatlón en las distancias sprint y olímpica), Jose Manuel Tovar (campeón de España de triatlón en el 2008), Maru (que dirige junto con su pareja Antonio Flaubel, 9h 33min Roth 2008, el Principe Fitness center en Cáceres y también enganchada al tri de larga y corta distancia), Jaime Menendez de Luarca (en preparación para el IM Hawaii) y yo chavalita motivada por aprender cosas nuevas en un medio acuático que me es totalmente desconocido (hasta ahora lo que hacía era meterme en el agua y nadar “a mi manera” metros y metros desconectando de todo sin tiempo ni espacio).

Mi primo solía dirigir un club, llevaba a sus deportistas cuidadosamente e intentaba formarlos para mejorar, por supuesto, su rendimiento deportivo aunque nunca ha pretendido quedarse sólo en ese ámbito. Recuerdo cuando conocí a algunos de sus chicos, tenían apenas 15 años (Águeda, Patricia, Corcho, Rafa, Luis..) esa tarde, a las 16,30 en la concentración de natación de verano tocaba charla sobre nutrición. Mi primo siempre ha tratado de formar deportistas, con lo que el significado de la palabra conlleva, gente equilibrada, trabajadora, organizada.. Hace poco me encontraba con algunos de sus chavales (ya no tan chavales) que conocí años atrás. Una estudia 3º de medicina en Badajoz, la otra termina fisioterapia, otro se va en breve a Burgos a continuar su ingeniería de caminos (o agrónoma, no logro recordar), en fin, que después de tanto entrenamiento doble de agua o “en seco”, después de madrugones antes de ir al instituto y terminar tarde de nadar por la noche (no sin la molestia y apoyo diario que todo eso conllevaba a los atentos padres) parece que se han vuelto unos buenos estudiantes y personas responsables con unos valores distintos a los que abundan en el mundo loco de hoy.



Todo esto viene a cuento porque eso ha despertado mi ilusión y las ganas de hacerlo bien otra vez. De empezar poco a poco, por cositas básicas pero bien hechas que forman parte de un conjunto global que el deportista muchas veces no logra ver. Creo que un entrenador debe hacer eso, “desmembrar” todas esas partes y hacerlas aprender al alumno hasta interiorizarlas llevándole poco a poco hasta el paso siguiente. Esta labor por ardua y pesada que parezca hay que recordarla cada vez que se empieza una temporada, es por eso que demoro aquí ahora, entre otras cosas porque mi temporada empieza ahora y siempre he encontrado en el grupito de mi primo una especie de motivación motor básica, realmente se nota que se lo pasan bien haciendo lo que hacen sin descuidar sus otras facetas y obligaciones de la vida. Puede que a veces olvidemos esos pequeños pasos que te llevan a tu estado de forma óptimo, parece que el deportista siempre tiene prisa por llegar a algún lado, al menos en mi caso, suelo con frecuencia no respetar ciertas pautas de aprendizaje o lo que es peor obviarlas. La paciencia y la calma serán en este momento las mejores compañeras.

En la foto: Raúl y Lola junto con algunos de sus chavales en alguna competición.

domingo, 25 de julio de 2010

El “ BICHO BOLA”

Aún recuerdo cuando tiempo atrás salía al patio de mi “cole” ataviada con el babi donde mi madre había cosido a mano en punto de cruz rojo mi nombre y había cosido al bolsillo del mismo un pañuelo de tela blanco mediante una pequeña cinta para que pudiera tener recorrido suficiente de adentro a afuera hasta alcanzar mi nariz sin riesgo de perderlo. Debo decir que ese pañuelo era innecesario porque para eso estaban las mangas del babi por mucho que me riñera mi madre.

En la hora del recreo (de 30´) me encantaba ir a los jardines del “cole”, metía las galletas maría untadas con mantequilla y envueltas en el papel de aluminio en mi otro bolsillo e iba junto con otras compañeras a buscar lo que denominábamos con el nombre científico de “bicho bola”. Tiempo después entendí que esos “vulgares bichos bolas” son también conocidos como cochinillas de la humedad o más formalmente como Armadillium vulgare del suborden Oniscidea y subfilo Crustacea. Una de las características fundamentales para distinguirlo de algunos miriápodos (ejemplo de miriápodo, los ciempiés) que tengan morfología externa parecida, es que los crustáceos sólo presentan un par de patas por cada segmento mientras que algunas clases de mirápodos, los diplópodos presentan 2 pares de patas y no 1 por segmento. La puntualización viene porque ambos subfilos (Myriapoda y Crustacea) provienen del filo Arthropoda (recordemos que la subdivisión va de reino a subespecie pasando por las denominaciones de filo, subfilo, clase, orden, suborden, especie, subespecie).



La particularidad que me maravillaba de estos bichitos es que al más leve roce, a la más mínima amenaza externa se hacían una bolita y podías jugar con ellos (la forma no-bola no me gustaba tanto por cierto).


Me gusta observar la naturaleza y puedo pecar de hacer analogías baratas pero muchos patrones de comportamiento humano se repiten tal cual acontecen en el mundo animal, no existen tantas diferencias, seguro que más de uno alguna vez nos hemos comportado cual “bicho bola” ante “supuestas” amenazas externas.

miércoles, 30 de junio de 2010

Busco respuestas...


Busco respuestas..

.. a pesar de que no tengo preguntas y a pesar de que hace poco más de un año le contaba despreocupadamente a un amigo, que no sabía nada salvo que había descubierto que no había respuestas, todo esto mientras me acompañaba hacía mi alojamiento en un lugar cercano a Brisbane. Él era mayor que yo (siempre escucho muy atenta a los que son mayores que yo, pienso que tienen algo que enseñarme y considero que su perspectiva de las cosas es superior a la mía), al escuchar farfullar en inglés mis palabras sus ojos brillaron fugazmente, lo que me hizo entender que quizás mi absurda conclusión fuera algo más. Quizás él me dio la respuesta en ese momento de que simplemente viviera y disfrutara y no atendiera a más salvo a cada momento.

Ese bienestar que desarrollé a partir de ahí pensaba que perduraría por sí mismo, sin más. Ya en España otro amigo que advirtió mi pequeño cambio me insinuó que pronto me pudriría de nuevo pero que aprovechara el momento, yo no hice caso a lo primero aunque intenté lo segundo.

Hace poco el augurio de mi segundo amigo se hizo patente. He pasado por una época de no disfrutar de nada a pesar de tener de todo, un tonto bloqueo quizás fruto de una ambición camuflada entre la responsabilidad y el hecho de pensar que en un resultado residiría mi felicidad. Por fortuna me encuentro con gente fetén en el camino, gente que me aporta y a la que espero aportar y por la que tiene sentido escribir unas líneas. Una de esas personas (ya puede ser un Pablo, un Edu, una Fátima, un Julio, una Toñi, o un Jaime) quizás dijeron unas palabras en su día que posteriormente han encajado perfectamente en uno de mis diálogos internos o quizás me regalaron o me recomendaron un libro que me ha ayudado a volver a mi perspectiva inicial exenta de aderezos insustanciales y llena de contenido.



Hoy corro un 10.000m en pista, es la primera vez y el resultado poco me importa, puede que consiga lo que creía querer o puede que consiga lo que quiero, estar en cada momento con toda mi atención y mi energía puesto en este AQUÍ Y AHORA.

**(Puede que las cosas cambien o puede que no cambien en absoluto y lo que cambiamos es nuestra forma de afrontar el momento, quizás cada lectura cambie la forma de pensar y cada encuentro determine nuestra forma de actuar y disfrutar, poco importa, lo que si importa es hacer algo que te haga sentir bien cada día, que te haga sentir libre o diferente a otros, algo que pienses que sólo puedes sentir tú aunque seguramente otros sentirán haciendo cosas diferentes. Siempre he pensado que los sentimientos humanos son los mismos, la diferencia reside en el motivo por el que este sentimiento es desencadenado.)